viernes, 12 de mayo de 2017

de pensamientos tontos


En una plática de sobremesa, entre los muchos temas triviales que hicieron su aparición, salió, de mi boca, la insoportable experiencia de que pateen tu asiento en el cine.

En la experiencia que tengo sobre el ir al cine a disfrutar la exposición cinematográfica, recuerdo que antes, este molesto asunto de los pateaasientos era una caso esporádico, algo que rara vez te pasaba. No era algo en lo que pensaras a la hora de escoger el lugar en que querías sentarte.

Pero ahora sí. Será que la estupidez humana se ha multiplicado mucho más de lo que creo que lo ha hecho, que el egoísmo rampante no permite que la gente pueda ver que no está en la sala de su casa sino en un espacio público, conviviendo con otras “personas”. Será el sereno, como decía aquella fodonga mujer, pero la cosa es que pasa, mucho más de lo que yo quisiera.

Dentro de la charla yo decía que ahora, siempre busco sentarme en los lugares de la última fila para evitar a esta puta gente. Luego, una de las comensales me recriminó que era yo quien atraía a esta gente hacia mí, debido a que me la pasaba pensando en que iban a patear mi asiento, razón por la que estos imbéciles deciden –mágicamente– sentarse detrás de mí y joderme la función.

Mas o menos le respondí que estaba loca con sus teorías pendejas, de la manera más amable que pude, pero sí dejé claro lo estúpido que me parecía su argumento.

Pocos minutos después, mi tío, esposo de la susodicha sabionda, dijo que cuando compra boletos para viajar en autobús siempre escoge su asiento en la columna situada detrás del conductor, entre la cuarta y sexta fila, debido a que en caso de que ocurriera un accidente su lógica le dice que en ese lugar sería donde sufriría los menos daños posibles.

Seguramente fueron mis ganas de joder, las que objetaron que si lo que su esposa decía era cierto, entonces, mi tío, con su ritual de elección de asientos, lo que en verdad hacía era atraer los accidentes hacia él. Estaba pidiendo un accidente de la misma manera en que yo pedía un pateaasientos cínico en el cine. Porque si tanto piensa en evitar el daño en un posible accidente, en realidad lo está atrayendo hacia él.

Es obvio que no supo qué más decir. Lo que quisiera saber es si sigue cultivando esa filosofía tonta. O quizá era ella la que quería joderme a mí.