jueves, 16 de febrero de 2017

¡¡¡y esas barbas!!!


En los meses recientes, he recibido en la calle o algún otro lugar, más de una vez, el cumplido (cuenta como eso???) de que mi barba está chida o re chida. Me ha sorprendido el comentario de algún desconocido al que le parece que mi larga barba se ve bien. Una sorpresa graciosa. Yo suponía –eso me han hecho creer– que mis ojos eran lo que resaltaba en mí, pero no recuerdo que en algún lugar alguien me haya halagado diciendo que mis ojos son lindos o que se ven bien. No recuerdo que alguna vez pasara.

Esto que cuento es lo contrario a lo que piensan la mayoría de mis tías –aunque no sé si serán todas– que están organizando una reza de rosarios para que me rasure lo antes posible, y de paso igual y se me sale el chamuco.

Mi vanidad me hará contradecir a mis tías (digo, cuando no estás habituado a recibir palabras ni miradas halagadoras, eso sabe muy bien), y además, lo que es más importante, a Tamara le gusto mucho más con barba. Ya descubrí su fetiche.


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