martes, 4 de octubre de 2016

Algo sobre el Big Papi



Recuerdo muy bien el playoff del campeonato de la liga americana del 2004, se enfrentaban de nuevo Medias Rojas y Yankees para ver quién de los dos iría a la Serie Mundial. Yankees había eliminado a Medias Rojas el año anterior cuando la necedad de Pedro Martínez y la estupidez del manager se juntaron para que Yankees volteara el marcador y pusiera un clavo más sobre la maldición del Bambino.

Luego de terminar el tercer juego, en Fenway Park (estadio de Boston), Boston estaba totalmente abatido. Había perdido por paliza por segunda vez en la serie y estaba abajo 0 – 3, con la inminente barrida del odiadísimo rival. Y aunque el pesimismo nos viene bien y damos todo por perdido antes de alimentar la esperanza, uno tiene sus dudas. Había, aunque pequeñísima, una esperanza para que Boston al menos no se fuera totalmente humillado. Y como decía Yogui Berra, esto no se acaba hasta que se acaba, y todos los beisboleros sabemos que las grandes tragedias se fraguan con dos outs.

Yo no podía sufrir viendo el juego, tenía que hacer muchos dibujos para un video de la escuela. Pero cada cierto tiempo subía para ver si todavía había posibilidad de no ser barridos. Así, mientras dibujaba y pintaba mis viñetas vi que ese cuarto juego era un juego parejo que podría inclinarse hacia cualquier lado. Por ahí de la séptima u octava entrada ya no regresé a tomar los lápices y las acuarelas, había llegado el momento de la definición y Boston perdía por una.

Llegó la novena entrada y la imponente aparición de Mariano Rivera, y como si de un script de película se tratara, Boston le empató el juego al mejor cerrador que ha pisado las Grandes ligas. Tres entradas después, jugando entradas adicionales, David Ortiz mandó la pelota del otro lado del muro para dar la victoria y la esperanza a todo Boston. David también decidiría el juego siguiente con un hit en la entrada 14, y Boston terminaría haciendo lo que ningún equipo había hecho jamás, con el deleite de hacerlo frente a su más odiado rival. Sólo quedaba ganarle a Cardenales para eliminar por completo la maldición más famosa del deporte.


El ahora mítico David Ortiz, el famoso Big Papi, se retirará terminando esta temporada. Podría retirarse como campeón ya que los Medias Rojas vienen jugando bastante bien. De hacerlo se iría a casa con cuatro anillos de campeón, y un título del Campeonato Mundial de Beisbol, como muy pocos han hecho, y con el reconocimiento y admiración de todos los fans del beisbol.


Boston perderá a su líder. Un pelotero ejemplar dentro y fuera del campo. Lo vamos a extrañar.

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