domingo, 21 de agosto de 2016

Me estás matando Susana: elogio del macho mexicano



Dicen algunos de mis amigos españoles que los mexicanos tenemos fama de machos, machos cabrones, chingones, y no sé cuánta más patraña difundida por ahí por algún mexicano mentiroso y envalentonado. La verdad –desde donde yo lo veo– es que el macho es como el perro que sólo ladra y por dentro no es más que un mandilón con aspiraciones de hombre mandón.

Yo creía que la concepción y naturaleza del hombre mexicano había cambiado (evolucionado), que los hombres de mi generación pensábamos distinto y que muchos tabúes de nuestros padres habían quedado como simples anécdotas. He constatado que estoy equivocado, al menos no es así para la mayoría de mis compatriotas. O eso creo.

A pesar de lo que se diga, a pesar de las feministas conscientes y a pesar de todo, una mujer vale en función de su físico y de su sexualidad. Es santa o es puta. Es cogible o fea. La deseas o no te parece atractiva.

Me estás matando Susana (de Roberto Sneider, basada en Ciudades desiertas de José Agustín) tiene en su personaje principal a un típico macho mexicano encarnado por Gael García Bernal. Un personaje que resulta divertidísimo por lo real de las disparatadas situaciones que representa, con todas las inseguridades y vicios del hombre mexicano. Un personaje que se calca en ti, en tu padre, tu primo, tu amigo o cualquier otro hombre que puedes ver totalmente reflejado.

Es una gran película mexicana. Muy divertida. Yo me la pasé bastante bien en el cine a pesar de cierta gente que no sé por qué va al cine. 


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