viernes, 6 de noviembre de 2015

Qué vas a ser cuando seas grande...



Cuando era pequeño, no soñaba con “ser alguien” cuando creciera. No deseaba ser maestro bombero o policía, tampoco médico o explorador, astronauta, presidente ni actor. Recuerdo que en el kínder hablaba sobre querer ser bombero, aunque sólo para decir algo y poder así participar en la lluvia de deseos futuros. Al parecer los bomberos eran personas dignas de admiración, hombres valientes y temerarios. Nada que ver conmigo que siempre he sido tan cobarde.

Un poco más grande decía querer ser arquitecto, aunque no sabía la diferencia entre un ingeniero y un arquitecto, sólo pensaba que eran nombres que se escuchaban importantes y debía por tanto ser bueno querer ser algo así al ser mayor. Por otro lado mi padre no estudió “una carrera”, así que carecía de la influencia por los pasos del progenitor, que a otros tanto encandila.

Lo primero que en verdad quise ser fue beisbolista y jugar con los Atléticos de Oakland, llegar a la Serie Mundial y ganarla. Poco tiempo después nuestra Liga Pequeña Matlatzinca desapareció cuando el ISSEMYM decidió utilizar los terrenos de los campos en los que se encontraba asentada la liga para construir un hospital. Todo quedó en el anhelo iluso de un niño que admira a grandes jugadores.

Mientras estudiaba la preparatoria (bachillerato) tampoco sabía qué era lo que quería estudiar, qué era lo que quería hacer. Recuerdo la molestia de mi madre cuando con toda mi sinceridad le respondía “no sé”. “Y entonces quién va a saber”. Decidí estudiar Ciencias de la Comunicación porque lo que más llamó mi atención en esos días de ocio y juegos fue llegar a ser narrador deportivo, sueño que se desvaneció a los pocos semestres de la licenciatura (aunque sí llegué a narrar un partido de americano transmitido por internet).

Recuerdo la mirada de ciertas personas al conocer la decisión sobre “mi futuro”. ¿¿¿Cómo una persona tan callada, tan seria y tan antisocial quiere estudiar Comunicación??? (“¿O sea que quieres ser como López Dóriga?”)

Pero bueno. Fue ahí donde descubrí las dos pasiones que me dominan ahora: el cine y la escritura (donde encontré a Cortázar, Bukowski y Aronofsky). Que no creo que hubiera encontrado de haber decidido estudiar otra cosa.