miércoles, 11 de noviembre de 2015

Las quintas partes nunca fueron buenas.



Las quintas partes nunca fueron buenas. Jajajaja, debo reír, el título me parece demasiado jocoso. Y es que, si las segundas partes no son consideradas como buenas películas (con sus honrosas excepciones), pues las quintas partes deben ser bodrios insalvables.

Salvo "El imperio contraataca”, que se supone es una quinta parte –aunque en realidad fue la segunda de una saga que va por su séptima entrega– no parece que estas producciones cinematográficas sirvan para nada más que para recaudar billetes.

Pero, debo decir que este año he visto dos quintas partes que me han parecido bastante sobresalientes. Claro está, que juzgo las películas dentro de los parámetros que corresponden al tipo de cine al que uno se está exponiendo: no espero lo mismo de Tarantino que de J. J. Abrams o de los hermanos Farelly.

Las cintas en cuestión son las quintas partes de “Misión Imposible” y “Terminator”.

Debo decir que la película de Tom Cruise sí llamaba mi atención, ya que generalmente son estas historias muy buenas películas de acción. Pero con la del exterminador no tenía ningún interés por ver de qué carajo iba a tratar el asunto.

Aunque después de haberla visto me pareció una buena historia, coherente con las dos primeras partes, con su buena dosis de adrenalina (le dieron un gran uso a pietaje que tenían de la primer película con Arnold joven). Considero “Terminator” 1 y 2 como pilares dentro de la historia del cine, con una tercera y cuarta parte de las que se puede prescindir sin perderse nada importante, o eso creo.

Y bueno, si las quintas partes tienen lo suyo, esperaré con más ansias la de Toy Story.