domingo, 10 de mayo de 2015

un 10 de mayo


Era mayo de 1991, no sé si el 10 de mayo, no recuerdo si el festival escolar para las mamás se habrá llevado a cabo el mero día de las madres. Tenía 11 años. Estaba sentado en una butaca del Teatro Morelos, junto a mis demás compañeros con los que bailaríamos “One” del “A Chorus Line”; todos vestidos de dorado, con unos trajecitos dorado y negro y nuestros sombreros llenos de brillantina. Me había comprado mi papá unos zapatos nuevos que nos pidieron para la presentación. No entendía una sola palabra de la canción, pero me gustaba.

Meses antes, nos habían sacado del aula para hacernos una prueba de, digamos, coordinación y ritmo, en la que fui seleccionado junto a los que practicaríamos varios días a la semana la coreografía para el bailable del día de las madres. También debíamos vender dulces y papitas en el recreo para poder pagar al coreógrafo, y supongo que también el teatro.

La escuela primaria en la que estudié (La Anexa) realizaba fastuosos festivales para las mamás en el teatro más grande de Toluca. Cada grado hacía una presentación (aunque ese año los de quinto hicimos dos no sé por qué, los grupos A y B una y C y D la otra) y el coro escolar entonaba varias melodías; en dos ocasiones me tocó presentarme con el coro: “mujer abre tu ventana, para que escuches mi voz…”, en el tipludo tono de los coros escolares.

Lo que iba a relatar es que mientras estaba ahí sentado con mis compañeros de baile, no recuerdo cómo, se entonó la canción de Denisse de Kalafe, “Señora, señora”, lo que sí recuerdo bien, es que fue la primera vez que algo me hizo sentir ganas de llorar, llorar de emoción. Mientras escuchaba la letra de la canción ahí sentado, sentí algo en mi cuerpo que desembocaba en ganas de llorar, ganas que también sentí la necesidad de reprimir ante la vergüenza que me causaba hacerlo ahí, en medio de mis compañeros de clase. Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras emocionado escuchaba conmovido esas frases sobre el amor materno.

Me hubiera gustado compartir una foto con mi dorado atuendo, pero no existen fotos de eso. Sólo mis borrosos recuerdos.