lunes, 26 de agosto de 2013

Los amantes pasajeros


Comenté en “Me gusta ir al cine”, que uno debe informarse antes de asistir al cine. Uno debe tener al menos una cierta noción sobre lo que trata la película, a riesgo, entre otras cosas, de ser engañado por la publicidad del filme en cuestión.

Esto lo retomo a raíz de que se estrenó aquí hace algunas semanas “Los amantes pasajeros”, de Pedro Almodóvar. Y en los anuncios que se hicieron para la televisión, la película fue promocionada con Antonio Banderas y Penélope Cruz; en “la nueva cinta de Almodóvar”. Nada más lejos de la realidad. Sí aparecen estos dos españoles dentro del reparto, pero su actuación no rebasa siquiera los 5 minutos. Mas bien ellos hacen lo que se conoce como “cameo”.

Dijo el propio Almodóvar que esta película es un viaje a sus orígenes como cineasta. Una comedia con bastantes tintes sexuales, y homosexuales. Una película ligera, algo absurda, pero divertida. Disfrutable, si esto te va.

La cosa es, que al menos en la función a la que yo entré, varias personas se salieron de la sala antes de que la función acabara, supongo que por las razones enunciadas arriba (tintes sexuales y homosexuales). No es la primera vez que soy testigo de algo parecido. Cuando se estrenó Funny people de Judd Apatow, aquí la nombraron Siempre hay tiempo para reír, el poster de la cinta era demasiado engañoso para alguien ignorante del asunto. Las imágenes de Adam Sandler y Seth Rogen, sobre el texto “Siempre hay tiempo para reír”, te hacen pensar en un tipo de película muy pero muy distinto al que se proyectó. El resultado, más de media sala se vació, porque sí era una comedia, pero una comedia de Apatow: con un lenguaje bastante obsceno y un humor más que ácido a ratos.

Otro caso que recuerdo bastante, fue igual con Adam Sandler, en Punch drunk love, de Paul Thomas Anderson, aquí “oportunamente” titulada Embriagado de amor, que si somos justos tiene bastante que ver con el nombre original, pero que al espectador despistado confundió bastante. No era otra comedia divertida y simpática de Sandler, era el filme que le dio a Anderson la Palma de oro al mejor director. Polos opuestos.

Mi hermano cuenta la graciosa anécdota del día que fue a ver Ciudad de Dios. Dos ancianas salieron de la sala maldiciendo esa película…

Y las distribuidoras están en su negocio: vender más boletos. Sabemos que las formas no importan tanto, no les importan tanto, nada, mejor dicho. Leí hace tiempo que Jesse Eisenberg, demandó a una productora o algo así, por usar su imagen como imagen principal de una película bastante mala, justo después de que fuera nominado al Oscar por Red Social. El argumento era precisamente éste: no iba a permitir que engañaran al espectador, siendo que él no protagonizaba la película. Hay gente honesta.

Esta historia se seguirá repitiendo, estoy seguro. La cosa es si nos siguen engañando o si no nos dejamos. Aunque supongo que a mucha gente le importa poco esto.